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Un nuevo trabajo...
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Un nuevo trabajo...
No estaba nervioso, por el contrario, se le veía seguro y tranquilo, en realidad no había asistido nunca a una entrevista de trabajo antes, pues los dos trabajos que tuvo habían sido sus jefes los que le habían buscado y ofrecido un puesto. Pero bueno, hay que acostumbrarse que en la vida no todo puede darse así de fácil, y en especial luego del desafortunado accidente de la compañía para la que trabajaba. Si bien le había ofrecido volver a Europa a trabajar en otra de las dependencias, había rechazado la propuesta, se sentía a cómodo en el país oriental y no había perdido mucho tiempo en aprender sobre el idioma y la cultura para irse a la primera dificultad que enfrentara.
Esperaba sentado en una sala de estar fuera de la oficina que parecía ser del director, la puerta estaba junta y un guardia le había dicho que esperare ahí a que le llamaran. Y eso hacía... esperar. Le había pedido como favor al jefe de recursos humanos en la empresa de donde venía que averiguara un poco sobre este hospital, pero había sido muy vaga la información que había podido enviarle, en gran parte por que al parecer era en gran parte secreto gubernamental o algo por el estilo, al menos con sus contactos eso pudo averiguarle.
Se puso de pie y se miró en el reflejo de un vidrio, como siempre iba impecablemente vestido, con pantalones negros y levemente ajustados, una camisa blanca y una corbata negra pequeña, una chaqueta en el mismo tono que el pantalón y una carpeta también negra, por su puesto, a la cual se encontraba abrazado esperando. Su cabello iba recogido en una cola alta con uno que otro cabello cayendo por los lados de su rostro, todo calculado para que se viera un poco casual.
Entonces escuchó la voz profunda de quien pareciera ser el Director "Adelante". Tomó un poco de aire y de dirigió a la entrada de la oficina.
-Permiso..-
Dijo con su suave voz al tiempo que entraba al lugar que le habían llamado.
Esperaba sentado en una sala de estar fuera de la oficina que parecía ser del director, la puerta estaba junta y un guardia le había dicho que esperare ahí a que le llamaran. Y eso hacía... esperar. Le había pedido como favor al jefe de recursos humanos en la empresa de donde venía que averiguara un poco sobre este hospital, pero había sido muy vaga la información que había podido enviarle, en gran parte por que al parecer era en gran parte secreto gubernamental o algo por el estilo, al menos con sus contactos eso pudo averiguarle.
Se puso de pie y se miró en el reflejo de un vidrio, como siempre iba impecablemente vestido, con pantalones negros y levemente ajustados, una camisa blanca y una corbata negra pequeña, una chaqueta en el mismo tono que el pantalón y una carpeta también negra, por su puesto, a la cual se encontraba abrazado esperando. Su cabello iba recogido en una cola alta con uno que otro cabello cayendo por los lados de su rostro, todo calculado para que se viera un poco casual.
Entonces escuchó la voz profunda de quien pareciera ser el Director "Adelante". Tomó un poco de aire y de dirigió a la entrada de la oficina.
-Permiso..-
Dijo con su suave voz al tiempo que entraba al lugar que le habían llamado.
Invitado- Invitado
Re: Un nuevo trabajo...
Una típica mañana primaveral, con el sol asomando por la ventana entreabierta de la oficina del director, por donde además de la luz, se colaba también cierto aroma sutil del césped húmedo que empezaba a secarse con la calidez de las primeras horas del día. Lo primero que hacia cada día antes de iniciar su jornada laboral era encender el equipo de música, reanudándose de inmediato la reproducción interrumpida del día anterior, y que jamás variaba de estilo, siendo siempre la música clásica o de orquesta su predilecta.
La oficina del joven Polaco, bastante amplia y finamente decorada con tonos caobas y beiges, el día de hoy parecía ciertamente algo más desordenada que lo habitual; algunas carpetas a medio abrir se esparcían por sobre una de las estanterías, y a pesar de que el pelinegro era bastante meticuloso y estricto consigo mismo, no había conseguido mantener el orden en su escritorio, donde fichas médicas y de ingreso aun sin archivar se acumulaban a un lado del teléfono.
Alguien propenso a cometer errores, como había demostrado ser su antigua secretaria, definitivamente estorbaba según el pensamiento de Kazmareck, quien luego de soportar dos fallas producto de la incompetencia de aquella mujer, decidió despedirla sin siquiera darle un plazo para enmendarse. Necesitaba con urgencia una nueva persona que mantuviera el orden en la cantidad descomunal de ingresos y movimientos de pacientes que en la última semana no parecía sino seguir creciendo, y aunque el hacer entrevistas de trabajo no era para nada de su agrado, el día de hoy contaba con encontrar a la persona indicada quien venía con buenas recomendaciones.
Siendo las 10:00 en punto, y con la certeza de que la persona a quien esperaba se encontraba a las afueras de su oficina, bajo el volumen de la música con el mando a distancia hasta que fuese simplemente un murmullo flotando en el aire. “Adelante”, su voz grave y fuerte se dejó oír mientras esperaba sentado en la cómoda silla negra de su escritorio. Entonces fue que vio aparecer aquella silueta estilizada y alta del joven de cabellos purpura.
-Buenos días…cierra la puerta tras de ti por favor
Espero a que el chico se acercara y entonces le ofreció asiento con un gesto de su mano, indicando el par de sillas que se encontraban frente a él. Su cabello largo y azabache caía a los lados de su rostro sin llegar a estorbar en su visión, creando un marco natural para su rostro de piel pálida y facciones perfiladas.
-Julien Kazmareck, Director del Hospital –se presentó hablando de forma tranquila, pero ciertamente sin abandonar el aire serio y casi elegante que toda su figura desprendía – Puedes decirme porque crees que eres apto para este trabajo?
La oficina del joven Polaco, bastante amplia y finamente decorada con tonos caobas y beiges, el día de hoy parecía ciertamente algo más desordenada que lo habitual; algunas carpetas a medio abrir se esparcían por sobre una de las estanterías, y a pesar de que el pelinegro era bastante meticuloso y estricto consigo mismo, no había conseguido mantener el orden en su escritorio, donde fichas médicas y de ingreso aun sin archivar se acumulaban a un lado del teléfono.
Alguien propenso a cometer errores, como había demostrado ser su antigua secretaria, definitivamente estorbaba según el pensamiento de Kazmareck, quien luego de soportar dos fallas producto de la incompetencia de aquella mujer, decidió despedirla sin siquiera darle un plazo para enmendarse. Necesitaba con urgencia una nueva persona que mantuviera el orden en la cantidad descomunal de ingresos y movimientos de pacientes que en la última semana no parecía sino seguir creciendo, y aunque el hacer entrevistas de trabajo no era para nada de su agrado, el día de hoy contaba con encontrar a la persona indicada quien venía con buenas recomendaciones.
Siendo las 10:00 en punto, y con la certeza de que la persona a quien esperaba se encontraba a las afueras de su oficina, bajo el volumen de la música con el mando a distancia hasta que fuese simplemente un murmullo flotando en el aire. “Adelante”, su voz grave y fuerte se dejó oír mientras esperaba sentado en la cómoda silla negra de su escritorio. Entonces fue que vio aparecer aquella silueta estilizada y alta del joven de cabellos purpura.
-Buenos días…cierra la puerta tras de ti por favor
Espero a que el chico se acercara y entonces le ofreció asiento con un gesto de su mano, indicando el par de sillas que se encontraban frente a él. Su cabello largo y azabache caía a los lados de su rostro sin llegar a estorbar en su visión, creando un marco natural para su rostro de piel pálida y facciones perfiladas.
-Julien Kazmareck, Director del Hospital –se presentó hablando de forma tranquila, pero ciertamente sin abandonar el aire serio y casi elegante que toda su figura desprendía – Puedes decirme porque crees que eres apto para este trabajo?


Re: Un nuevo trabajo...
Estaba un tanto nervioso, aunque suponía que era lo normal antes de una entrevista de trabajo, después de todo era la primera vez que se veía en la necesidad de ir a una, así que no era raro que se sintiera un poco tenso, pero nada que dejara notar a simple vista tampoco. Entró a la oficina y miró a su alrededor, impecable... bueno, no esperaba menos de un cargo como el que el otro desempeñaba. Posó ahora su azulina mirada en el hombre que le había llamado a pasar a su despacho.
Alto, quizás demasiado, aunque estuviera sentado podía decirse que lo era. Pulcro, ordenado, serio... sí, definitivamente el tipo de jefe al que podía respetar y seguir. Cerró la puerta y caminó hasta el asiento donde el otro le había señalado que se sentará. Y así lo hizo para luego mirar al otro esperando sus siguientes palabras. Escuchó como se presentaba y esperó el momento preciso para hacerlo el también.
-Mi nombre es Dominique Pulain, como ya debe saber, estudie secretariado y trabajé para una universidad y un centro de investigación...- Hizo una pausa ordenando uno de sus cabellos tras su oreja ya que se le había venido un poco hacia el rostro. -Y estoy seguro de estar altamente capacitado como secretario ya que mis principales cualidades son la organización, el orden y hacer las cosas como se me ordenan.-
Agregó con voz segura y sin apartar la mirada de los extraños ojos verdes del otro hombre, la verdad es que le parecía algo intimidante, pero al mismo tiempo con una seguridad casi extraña de ver en estos día. Frío y observador, estaba seguro de que analizaba cada uno de sus movimientos y palabras. Antes necesitaba el trabajo, ahora realmente lo quería, ya que si había algo de lo que Dominique gustaba era rodearse de gente como ese hombre, con poder y elegancia, tener un jefe al que pudiera admirar, aunque bueno, aún quedaba por saber si el Director era realmente lo que pintaba ser.
-Debo decir además que soy un secretario que le gusta demasiado su trabajo, disfruto del mismo y así todo lo que hago debe ser perfecto.-
Agregó sin arrogancia, mas con clara sinceridad y dejando claro que además de las obligaciones de su profesión, el encontraba placer en la misma. Podía parecer extraño para cualquier persona, pero el no era cualquiera, el tenía una enfermedad que podía satisfacer en plenitud siendo lo que era.
Alto, quizás demasiado, aunque estuviera sentado podía decirse que lo era. Pulcro, ordenado, serio... sí, definitivamente el tipo de jefe al que podía respetar y seguir. Cerró la puerta y caminó hasta el asiento donde el otro le había señalado que se sentará. Y así lo hizo para luego mirar al otro esperando sus siguientes palabras. Escuchó como se presentaba y esperó el momento preciso para hacerlo el también.
-Mi nombre es Dominique Pulain, como ya debe saber, estudie secretariado y trabajé para una universidad y un centro de investigación...- Hizo una pausa ordenando uno de sus cabellos tras su oreja ya que se le había venido un poco hacia el rostro. -Y estoy seguro de estar altamente capacitado como secretario ya que mis principales cualidades son la organización, el orden y hacer las cosas como se me ordenan.-
Agregó con voz segura y sin apartar la mirada de los extraños ojos verdes del otro hombre, la verdad es que le parecía algo intimidante, pero al mismo tiempo con una seguridad casi extraña de ver en estos día. Frío y observador, estaba seguro de que analizaba cada uno de sus movimientos y palabras. Antes necesitaba el trabajo, ahora realmente lo quería, ya que si había algo de lo que Dominique gustaba era rodearse de gente como ese hombre, con poder y elegancia, tener un jefe al que pudiera admirar, aunque bueno, aún quedaba por saber si el Director era realmente lo que pintaba ser.
-Debo decir además que soy un secretario que le gusta demasiado su trabajo, disfruto del mismo y así todo lo que hago debe ser perfecto.-
Agregó sin arrogancia, mas con clara sinceridad y dejando claro que además de las obligaciones de su profesión, el encontraba placer en la misma. Podía parecer extraño para cualquier persona, pero el no era cualquiera, el tenía una enfermedad que podía satisfacer en plenitud siendo lo que era.
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