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¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

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¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Invitado el Mar Oct 11, 2011 6:13 pm

Al fin había llegado la noche. Llevaba todo el maldito día preparando el plan perfecto para poder escaparse de una vez de esa habitación en la que le tenían encerrado para que no se les muriera. O más bien... que no se muriera por ahí y nadie estuviera a su lado para meterle a quirófano. Esos doctores... solo se interesaban en el tumor de su garganta. En nada más. Si él caía por el camino seguro que les daba lo mismo, igual que su voz, no les importaba. Pero al menos... le dejaban quedarse ahí y por el momento respetaban su decisión de no operarse. Eso sí... se aburría como una ostra. Y de vez en cuando, escaparse de la habitación no venía mal, todo sea con tal de pasear un poco por el jardín, o cotillear algo...

Esa noche, cuando comenzó la guardia por los pasillos para los pacientes residentes, y les apagaron las luces parcialmente a ritmo de "hora de dormir", él se hizo el niño bueno, sonrió al enfermero con una cara de inocencia pura y se tumbó, haciéndose el dormido durante media hora. La media hora que duraba el paseo del enfermero para checkearlos a todos, antes de que pasara al siguiente pabellón. Aun así, no le sería fácil escaparse... los del personal ya sabían de él, así que le ponían un guarda de más. Y dos... pero él se las apañaba para salir igualmente. Esa vez, optó por fingir un ataque de tos. El guarda entró creyendo que le había dado un subidón de asma, y en cuanto le tuvo a tiro... le dio una patada en sus partes nobles, saliendo corriendo después y perdiéndose por los pasillos del pabellón de pediatría sin que el pobre hombre pudiera seguirle, pues estaba retorciéndose de dolor en el suelo de su habitación.

Una vez lejos de su alcance y de su vista, se relajó y se recostó contra una pared, jadeando. Ahora sí que le había dado el asma... tenía que descansar. Así que, empezó a andar a pasos lentos y cortos, para no cansarse pero que no le diera taquicardia por el repentino freno, y poco a poco fue pudiendo respirar mejor, aunque le costaba todavía mucho.

- Aah... haaa... odio esto... es horrible...-murmuró para sí en apenas un hilillo de voz, no podía decir mucho más, masajeándose la garganta con la mano derecha, en lo que con la izquierda se iba apoyando en la pared de ese oscuro y silencioso pasillo, aparentemente desierto.

No sabía donde estaba... parecía que iba a tener una verdadera aventura. Y entonces, escuchó un ruido delante suyo. Un fluorescente del techo, medio descolgado, empezó a parpadear, y una puerta se cerró sola de golpe. Valia pegó un bote en el sitio, asustado, deteniendo su avance, y pensando para sí que sólo sería la corriente de aire que entraba por las ventanas para envalentonarse y caminar de nuevo hacia ese misterio delante de él. Sin embargo... algo le rozó los tobillos, al descubierto, pues iba descalzo con el pijama blanco del hospital. Sería un gato, o un ratón, pero en esos momentos, se asustó de verdad. Tanto, que chilló.

- ¡¡AAAH...!!-y eso era más de lo que era capaz de aguantar... le dio un ataque de tos y empezó a ahogarse. Miró alrededor... necesitaba ayuda. Empezó a jadear y a tratar de calmarse, pero le había dado fuerte... solo podría tranqulizarse con la ayuda de una persona, o que le dieran un inhalador. Se agarró la garganta... y entornó los ojos, mareado, mirando todo a su alrededor, aterrado... ¿estaba solo...? ¿Moriría afixiado allí...?- Por... favor.... ayuda... haaa...-suplicaba con un hilo de voz, esperando que alguien le escuchara, quien fuera... incluso el guarda. Le daba igual. Pero necesitaba ayuda.


Última edición por Valia el Miér Oct 12, 2011 8:34 am, editado 1 vez

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Horatio Kuhl el Lun Oct 17, 2011 6:32 pm

Como tenía por costumbre, pasaba todo el día durmiendo en su cámara. No sabía muy bien el motivo por el que algunos celadores y médicos le dejaban permanecer en el "cajón" de la morgue donde le metieron cuando falleció. Tal vez esas personas no querían enfadarle y dejarle su lugar de descanso, total, tampoco pedía mucho más. Por eso, cuando el sol estaba en lo más alto del cielo, Horatio dormía plácidamente en su cubículo y no despertaba hasta que la oscuridad reinaba sobre el cielo. pero, no siempre era así... a veces se quedaba remoloneando y no despertaba hasta altas horas de la noche, donde sus paseos por los pasillos cobraban sobresaltos a aquellos que paseasen por el lugar. Aquella noche fue uno de esos casos. Se quedó dormido hasta las doce de la noche, y de no ser porque Spike le despertó golpeando su mandíbula descubierta con los nudillos, seguiría hasta las tres descansando. Bostezó y se incorporó, estirándose y haciendo que crujiesen cada uno de sus desgastados huesos. Spike estaba sentado en su hombro, balanceando su larga cola y mirando al frente con fijeza. Era hora de salir a dar una vuelta... quién sabe, igual esa noche sería la elegida para reencontrarse con sus órganos.

Con pasos silenciosos dejó la morgue, adentrándose por el oscuro y estrecho pasillo de esa parte del hospital. Spike se encargaba de marcarle el camino, de susurrarle las posibles víctimas que había por el pasillo y los pesados enfermeros y guardias que debía esquivar sino quería que le tratasen como a un lunático y le llevasen a la cama. Detestaba a los enfermeros. No los odiaba como a los médicos, pero les había cogido cierta manía. Esas personas se empeñaban a llevarle a su supuesta habitación, ha hacerle muchas preguntas y a tratarle como si estuviese majara... ¿Tan difícil era de comprender su situación? Él sólo quería pasear y vivir su muerte tranquilo... No, esas personas nunca le dejarían tranquilo. Era algo que ya había asimilado y por lo tanto, debía esquivarlos.

Se detuvo en seco cuando escuchó un gruñido saliendo de los labios de Spike. Observó al pequeño félido, reparando en su postura agachada y sus orejas rectas. Un guardia por aquel camino... volvía de su ronda. Se pegó contra la pared, escondiéndose en las sombras del pasillo y esperó paciente a que el hombre pasase de largo. Advirtió que iba con las piernas separadas, como si le hubiesen pegado una patada donde más dolía... Hizo un gesto de dolor, a modo de burla y continuó su camino... cuando de pronto estornudó. Otra cosa que detestaba ¡¿Cómo mierda podía estornudar alguien que carecía de pulmones?! el hecho en sí no le molestaba, sino las consecuencias. La fuerza del estornudo le desmontaba y aquella vez se llevó un ojo... un ojo que rodó por el pasillo como una canica. Corrió por el pasillo de pediatría tras él, tratando de atraparla, pero tropezándose con sus propios pies y cayó al suelo. Por suerte, logró capturar el ojo entre sus manos... pero la luz se apagó.

No tenía problemas en ver en la oscuridad, pero con un solo ojo, era difícil. De pronto, sintió unos pies rozar su pierna y luego escuchó la puerta cerrarse. Spike fue a informarle, pero su voz fue enmudecida por los alaridos de un chiquillo que estaba ahí. Se colocó el ojo, dándose en la mejilla para enderezarlo y cuando puedo enfocar, se acercó hacia el joven, colocando una mano en su hombro.

-Tranquilo muchacho, empeorarás si te pones nervioso- dijo tranquilamente, sonriendo al pequeño con su mueca chulesca.- Procura respirar... despacio...

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Invitado el Mar Oct 25, 2011 7:06 am

Se estaba atacando de los nervios. Realmente creía que de esa no salía. No veía a nadie a su alrededor, y el hecho de estar asfixiándose de ese modo... le estaba dando un ataque de ansiedad. Ya no sabía si se ahogaba de no poder respirar por el tumor en forma de coliflor que tenía en la garganta o por el mal rato que estaba pasando. Empezó a ver color rojo y todo se difuminó. Eso era malo. Muy malo. Definitivamente, no saldría de allí.

Y de repente, ocurrió lo inesperado. Algo se posó en su hombro y una voz le intentaba tranquilizar. Abrió los ojos como platos, pero de la falta de aire no veía nada. Trató de enfocar a quien le dijera eso, pero no pudo. Así que, se agarró a esa mano con las suyas, encogiéndose y jadeando al tratar de respirar.

- Haaaaa... haaaa.... no puedo...-murmuró en un hilo de voz, con lágrimas en los ojos de la desesperación.

Y entonces, por un reflejo que le dio, se abrazó a él. Se pegó a él todo lo que pudo y se quedó estático. Oía... su propio corazón. Pero no el ajeno. En fin, no estaba para pensar demasiado. Se aferró a él y empezó a respirar hondo, con los ojos cerrados. Abrazar a la gente le calmaba en el último momento. Y así, poco a poco recuperó la respiración. Costándole aun mantenerse en pie, no se soltó. No se atrevía. Y ya según se fue tranquilizando y mejorando, recuperándose de ese ataque repentino y tan inoportuno, se quedó atento a lo que escuchaba. Nada. Ni un latido. Empezó a asustarse de nuevo, pero no se soltó, por alguna razón tenía miedo a mirarle. Así que, trató de hablar.

- Aah... gracias... por... ayudarme...-murmuró. La sola presencia del otro allí había conseguido calmarle, y menos mal, porque si no, se quedaba tieso en el sitio.- Esto... me llamo Valia... Tú... ¿qué eres...? ¡Di...digo...¿Quién eres?!-se le había escapado su gran duda. Si el otro era o no humano. Era un chico con mucha imaginación, al fin y al cabo. El tono de voz apenas le cambió de una pregunta a la otra, pero se notaba que intentó gritar, y se sonrojó. Eso sí... no había quien le soltara de ese abrazo. Se había quedado pegado a él como una lapa...

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Horatio Kuhl el Jue Nov 03, 2011 1:51 pm

Observó al pequeño agonizar de esa manera y por un momento se sintió completamente impotente. No podía ver a aquel pequeño ahogarse de esa manera y no hacer nada, pero tampoco sabía qué hacer... ¿decirle como respirar? eso sería bastante complicado, considerando el hecho que había olvidado cómo se hacía esa acción vital. Desvió la mirada hacia su hombro, preguntando con ese gesto a Spike, pero éste se encogió de hombros y le hizo un gesto para que dejase en paz al crío. Tenía razón, aquel asunto no era prioritario... era trabajo de los médicos, no de él.

Dio un paso al frente, dispuesto a seguir su camino, cuando sintió como unos flacuchos brazos le abrazaban y como el peso, ligero, del contrario le obligaba a detenerse. Parpadeó confundido, ya que era la primera vez, al menos en mucho tiempo, que alguien le abrazaba. Spike bufó molesto y sacó sus uñitas, pero permaneció quieto en su hombro. Ambos parecieron quedarse estáticos ante el gesto del pequeño y hasta que éste no se relajó y empezó a respirar con normalidad, no bajó la mirada hacia él. Era cuestión de tiempo de que se diese cuenta a quién estaba abrazado... ¿debería advertirle aún así?

Por fin, el contrario rompió aquel silencio y recobró la confianza en sí mismo, aunque aquella voz sonase titubeante. Y llegó la pregunta que estaba esperando. Sonrió ampliamente, pensando un momento si revelar su condición de muerto viviente o dejar que el menor reparase en el agujero que tenía en el vientre... Lo segundo parecía más divertido. Adoraba asustar a los menores y perseguirlos por los pasillos, aunque a Spike no le hiciese demasiada gracia, pero en ese momento, le daba igual lo que pensase "el gato".

-Soy Horatio, encantado -respondió sonriendo y tendiéndole la mano para completar el saludo, bueno, más bien tuvo que hacer un esfuerzo para liberar su brazo del abrazo contrario, lo que hizo que se le descolocara y cayese al suelo con un golpe seco, como si se hubiese quitado una prenda o algo. -.... ¿Y tú?... -añadió, tratando de quitar importancia a aquello y apartando el brazo con el pie, tratando de esconderlo de la vista del menor. Todo con una amplia sonrisa, como si no pasase nada.

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Invitado el Mar Nov 15, 2011 5:18 pm

Esperaba que el mayor no se hubiera dado cuenta del desliz de la pregunta que le hizo. De verdad... solo porque no escuchara su corazón no tenía porqué no tenerlo. A cada persona le latía con una fuerza diferente, a lo mejor ese hombre era de esos que tenía presión baja y el corazón le latía muy flojito. ¿Qué tenía que ver una cosa con la otra? Nada. Pero él era feliz pensando eso. Nadie le había explicado nunca qué era eso de la tensión. Así que, él pensaba que era que te latía más fuerte o menos el corazón.

Entonces, escuchó su nombre y le miró, con ojos enormes, apartándose un poquito en su abrazo para que pudiera liberar su brazo, ya que parecía tener dificultades para ello. Se terminó por separar del todo, aunque aun así estaba muy cerca del mayor. Y entonces... lo vio. El brazo. Se... se... ¡se le había caído! Abrió los ojos como platos, parpadeando, confuso, mirando la extremidad que reposaba en el suelo y luego era apartada por el mayor con el pie. No podía ser... así que al final... él... él... ¿no estaba vivo?

-...-se quedó callado, notando cómo se iba poniendo más y más nervioso. Levantó la vista de nuevo hacia él por la pregunta... si ya se había introducido. Pero... ¡¿Puede saberse qué demonios hacía pensando en leyes de cortesía?!- Tu... tu... tu...

Empezó a tartamudear, llevándose una mano a la boca para taparla en lo que señalaba el brazo semioculto con la otra, estirando su brazo derecho, el cual temblaba exageradamente. No era posible... ¿un muerto viviente? Tenía que estar soñando... era una pesadilla, sí, seguro que era eso. Pero su mente... parecía empeñarse en decirle que todo eso era real. Sus pupilas se contrajeron un momento antes de dilatarse por el incremento de adrenalina en su sangre. Empezó a ponerse histérico, a hiperventilar, en lo que su corazón latía más y más rápido. Alzó la mirada de nuevo al otro... y entonces lo vio. El desgarro en su mandíbula. El agujero en su vientre. No era... posible...

Aterrorizado, hizo un intento de chillar, pero no le salió la voz. Se echó hacia atrás y su espalda golpeó contra la pared, con lo que echó las manos hacia atrás y las extendió sobre la fría superficie como si fueran ventosas, encogiéndose y haciendo fuerza por mucho que supiera que el muro no iba a ceder ni podría atravesarlo. No podía retirar de él los ojos... y entonces...

- ¡Tú... eres un...!-alzó demasiado la voz. Sonó bien, es lo raro. Pero al momento... le dio por toser. Se llevó la mano a la garganta y siguió tosiendo, encogiéndose hasta sentarse en el suelo, jadeando cuando se le pasó, agarrándose aun la garganta, con la otra mano en el suelo, haciendo fuerza con los pies contra la pared a su espalda como si intentara huir, mirando con ojos desorbitados al mayor... tratando de decir algo sin lograrlo: se había quedado afónico.

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Horatio Kuhl el Dom Nov 27, 2011 6:37 pm

Se quedó mirando al pequeño, con una plena atención en sus gestos y movimientos. Atisbó como su expresión iba cambiando y comprendió que le estaba asustando. Bajó la mirada hacia donde señaló y escuchó después esa voz quebrada, cargada de miedo. En un primer momento quiso tranquilizarle, explicarle que no iba a hacerle nada. Pero, en cuanto pudo percibir el miedo del chiquillo sus buenas intenciones se disgregaron. No podía evitarlo, era como si estuviese dentro de su naturaleza el asustar y ahuyentar a aquellos que se mostraban indecisos ante su presencia. Casi podía asegurar que le producía una tremenda satisfacción ver el miedo en el rostro contrario, escuchar pequeños gritos y súplicas e incluso perseguir a esa persona como si no hubiese un mañana.

Por eso mismo, sonrió ampliamente. Tan amplio que su mandíbula mal colocada crujió, removiendo la piel muerta y los músculos y mostrando completamente el hueso. Se inclinó para recoger su brazo y sin más volvió a colocarlo, como quien se pone un guante o un zapato. Desvió su mirada azul con las pupilas completamente contraídas hacia su hombro, buscando la opinión de Spike. El extraño felino se relamió y movía la cola con impaciencia. vale, había captado su gesto... Esa noche tendría diversión porque tenía a quien acosar.

-¿Soy un qué? venga... dilo. Así conseguirás asentar ese terror- respondió con un tono grave, pues su voz estaba ya algo cascada por el paso del tiempo.

Fue acortando la distancia, caminando despacio como haría cualquier zombi, pero completamente estirado mostrado una completa naturalidad en sus movimientos. Entonces, el pequeño empezó a toser y eso le hizo detenerse. Dudó un rato, pensando si seguir con aquel teatro o dejarle en paz... aquel chico poseía una delicada respiración y tampoco quería matarle del susto de manera literal.

-¿Te encuentras bien? ... -preguntó con cierta preocupación y se agachó para quedarse a su altura. -No deberías rondar por estos pasillos si te encuentras mal... deberías estar descansando en una cómoda cama, pequeño- dijo con seriedad, olvidándose de su "misión".

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 06, 2011 8:28 am

- "Zombi..." -musitó, sin voz, completamente afónico, mirando al mayor con terror en los ojos.

Era imposible... ¿Cómo podía estarle pasando algo así? ¡A él! Vale que no hiciera otra cosa que trastadas, escaparse y demás... ¡pero eso no daba motivos al karma para enviarle a un muerto viviente para darle un escarmiento! ¿O sí...? A saber... aunque... él se empeñaba en que eso no podía ser real. Puede que fuera... alguien disfrazado. Alguien del hospital que quería hacer eso mismo, escarmentarle, para que así no se escapara tanto de la habitación y se quedara en su sitio. Aunque... por las palabras del mayor... no parecía ser... una farsa.

Le miró con ojos suplicantes, no sabiendo qué hacer. Su instinto le decía que corriera, pero no le respondían las piernas. Solo podía quedarse hecho una bola donde estaba, contra la pared. Entonces, escuchó cómo su tono de voz cambiaba. Un momento... ¿preocupación...? ¿Eso era lo que estaba leyendo en sus palabras? Parpadeó , confuso. Si hace un momento estaba asustándole al más puro estilo zombi de una película de terror... ¿por qué ahora se preocupaba por él y por su salud? Tragó saliva y se tranquilizó un poco... Puede... que fuera un buen tío, después de todo. ¿No decían que no se debía juzgar un libro por su cubierta? "Me pregunto si ese refrán será aplicable a los zombis también..." pensó entonces. Y fue... que registró lo que le dijo.

- "¡No...!"-chilló en susurros, ya que seguía sin salirle la voz. La habitación... no quería volver. Empezó a negar vigorosamente la cabeza, y su mirada cambió, clavando en él unos ojos llenos de decisión. Le daba igual no encontrarse bien. Pero no quería volver. De eso nada... tendría que llevarle a rastras si quería que volviera, por no mentar que no pensaba decirle qué habitación era la suya.- "¡Lo que quiero es irme de aquí, no me hagas volver...!"-murmuró de nuevo. Ya no sabía si le escuchaba o no... pero tenía que intentarlo. Así que, complementaba todo con un montón de signos y aspavientos de los brazos para hacerle comprender, quedando una vez dejó de quejarse, a pocos centímetros de su rostro, mirándole a los ojos y resoplando de esfuerzo.

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Horatio Kuhl el Lun Dic 19, 2011 12:18 pm

Observó desde su posición al menor, advirtiendo cómo se arrebujaba contra la pared, pareciendo que quería fundirse con ella. Comprobó que su anterior actuación había dado resultado, así que sonrió con fanfarronería. Sin embargo, ya no tenía ganas de atemorizar a aquel pequeño, pues en parte le preocupaba el estado en el que estaba. Ya tenía bastantes preocupaciones, como para cargar con los remordimientos de la muerte de un niño... No era su estilo ayudar, así que no insistiría, pero tampoco se quedaría de brazos cruzados sin más.

Cuando el menor se negó de aquella manera, Spike le apremió y movió con impaciencia su cola, dándole a entender que quería que se moviese y siguiera con sus asuntos. Sin embargo, Horatio no hizo caso del felino y se quedó donde estaba, aún agachado frente al pequeño y captando con sus inertes ojos cada una de las expresiones y movimientos del muchacho. Le entró cierta curiosidad. Un hospital no era lugar para un niño y comprendía que el otro quisiese marcharse. Él mismo experimento de chico esa sensación de encerramiento, rodeado de personas desconocidas y haciéndote pruebas constantemente. Con su diagnóstico se confundieron, pero era algo poco común en un hospital... lo que quería decir, que por mucho que el pequeño no quisiera regresar, debía seguir ahí hasta que se curase por completo.

-Vale, vale... -murmuró, cazando una de las manos del joven para que dejase de hacer esos aspavientos. -Te comprendo, a mi tampoco me gusta quedarme en mi "habitación". Pero... de ahí a marcharte sin más... -soltó su mano y llevó la propia al mentón, apoyándose- Puede ser peligroso para tu salud. ¿No será más conveniente esperar a curarte y luego salir a disfrutar a vida? -le miro fijamente a los ojos, esperando cualquier signo por parte del contrario como respuesta y sonrió de nuevo, esta vez de una manera más normal, aunque inevitablemente seguía enseñando el hueso de su mandíbula.- Sin embargo, no estoy diciendo que regreses ahora a la habitación. Puedes trastear por la noche y dormir por el día... Eso es divertido.

Horatio Kuhl

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Invitado el Miér Dic 28, 2011 7:59 am

Bufó de frustración cuando sus manos se vieron atrapadas por las del mayor... y se sorprendió de la fuerza que tenía. Leches... no podía soltarse. O él estaba más flojo de lo normal, o los zombis tenían una fuerza poco común. Tironeó un poco de ellas, tratando de liberarse, pero al no lograrlo, solo bajo la cabeza con un suspiro. Solo estaba logrando cansarse... así no iba a ninguna parte. Y se quedó así hasta que escuchó el consentimiento del mayor. No fue mucho tiempo de espera... pero le hizo levantar el cabezón tan rápido que por poco le arrea al otro en toda la barbilla, lo cual le hizo asustarse... pensando que a lo mejor se llevaba el hueso de la mandíbula entero, como pasó antes con el brazo.

Sin embargo... sus elucubraciones posteriores, le hicieron fruncir el ceño infantilmente de nuevo. Otro igual. Todos los que no le conocían le decían lo mismo. Que se quedara, que seguro que le curaban pronto... Si supieran de veces que había escuchado esas palabras y aun no se habían cumplido. Así que, negó, y tomó aire, intentando hablar con voz, sin lograrlo, volviendo a terminar por usar susurros que esperaba que el otro escuchara.

- "No... No quiero esperar a curarme. Vivir la vida... Apenas me queda ya tiempo, estoy seguro, ¡esto no es normal! Solo podría vivir la vida si saliera de aquí, por poco que fuera. Yo... yo... llevo aaaaaños en hospitales. De una habitación a otra, de un pabellón a otro... de un hospital a otro. ¿Sabes la de veces que me han dicho eso? Ya... es imposible que me lo crea. No van a curarme. Si no... lo hubieran hecho ya."-se le hizo un nudo en la garganta. Pues ahora que decía eso en alto... era como si fuera una sentencia. Normalmente lo pensaba mucho, pero nunca había mencionado algo así en "voz alta". Y ahora... sus propias palabras le habían hecho daño. Escuchó lo último que el mayor dijo, y levantó la mirada hacia él un momento. Sonrió... y con lágrimas en los ojos que se negaba a dejar caer, "gritó.- "¡¿Pero qué crees que llevo haciendo todos estos años...?! ¡No aguanto en la habitación, se me echan las paredes encima!!"

Y después... le dio de nuevo por toser. Solo que se le pasó rápido. Se llevó la mano libre a su garganta y se acarició la zona dolorida hasta que se le pasó, diferenciando el dolor del nudo del de la coliflor de sus cuerdas vocales. Y terminó por recostarse en la pared, mirando al techo, suspirando. Por alguna razón... sentía que podía confiar en Horatio. Que podía hablar con él. Así que... se dejó llevar por esa sensación que tenía ahora, estirando algo las piernas, y como se chocaba con el mayor, pues las separó y le dejó rodeado por ellas, quedando al final despatarrado. Y su voz... entrecortada, ronca ahora, volvió a sonar, intermitente.

- Horatio... yo... t... tengo... un tumor en la garganta. En forma de coliflor. Nunca... me lo han podido quitar. Está tan cerca de las cuerdas vocales que si me intervienen... es seguro que se las lleven por delante... Yo... desde el primer momento... me he negado a eso. Necesito... necesito mi voz. Porque... quiero ser cantante. La música... es lo más importante para mí. Y ahora... no puedo cantar... ni vivir. Bueno, puedo cantar... pero en un hilo de voz. Y prefiero eso... que no poder hacerlo en absoluto.-se calló un momento y le miró con intensidad, pasándose la mano por el flequillo un momento, antes de coger aire y proseguir. Se cansaba si hablaba demasiado.- Por eso... llevo tanto tiempo ingresado en hospitales. Me trajeron aquí porque decían... que el nivel de experimentación era más alto. Que seguro que aquí averiguaban cómo curarme sin dejarme mudo. Pero... lo único que veo es que los cirujanos... parecen seguirme esperando a que me desmaye para operarme sin mi consentimiento. Y yo... yo... el mismo día que me levante sin voz... me mataré.-lo dijo con tanta tranquilidad que asustaba. Pero era una decisión... que sabía que no tendría ni que pensársela dos veces. Ya que... necesitaba cantar tanto como el oxígeno era vital para el cuerpo humano.- Y... tú... ¿cómo terminaste... em... así?

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Horatio Kuhl el Miér Feb 08, 2012 2:10 pm

Permaneció ahí agachado, observando y escuchando al menor, acercándose un poco más para poder oír sus susurros. Arrugó ligeramente el ceño al escuchar esa palabras. No estaba bien que un vivo hablase de la muerte, al menos que lo hiciese como si la conociera... Esos temas le ponían enfermo. Llegaba a enfadarse y todo cuando escuchaba a alguien que aseguraba morir que seguir sufriendo las adversidades de la vida ¿Acaso no se daban cuenta de que el hecho de experimentar el sufrimiento era un claro signo de que se estaba vivo? Si supiesen esas personas lo desconcertante que era no sentir nada... ni dolor, ni calor, ni siquiera el roce de una caricia. Él extrañaba esas cosas. Envidiaba a los vivos, quería volver a sentir... Y esas personas deseaban quitarse ese privilegio, cuando él nunca pidió que le llevasen a ese lamentable estado.

Sin embargo, esas palabras dichas por un niño tenían un efecto diferente. No se sentía enfadado. Estaba seguro que de ser un poco más mayor le habría soltado un bofetón. Pero, que un niño prefiriese morir a seguir en los hospitales era un golpe muy duro... triste. Agachó la mirada, al parecer, aún conservaba un poco de humanidad y esas cosas lograban tocarle la fibra sensible.

Terminó por hincar las rodillas en el suelo, apoyando el trasero sobre sus talones y miró al pequeño. Escuchó sus palabras con atención, sin interrumpirle y dejando que hablase todo lo que gustase. Trató de hacer oídos sordos, esas cosas no tenían porque afectarle, pero por alguna razón sentía rabia cuando a sus oídos llegaba la palabra "muerte". Se rascó la nuca, incapaz de quedarse quieto y conteniendo su lengua de soltar un comentario cruel. Sólo cuando el menor decidió dar por terminado su discurso, se estiró un poco y separó los labios para decir algo.

-¿Y acaso conseguirás alguna solución quitándote la vida? ¿Crees que así todo se solucionará? -negó con la cabeza- La vida es la parte bonita, pequeño. El sufrimiento no es más que una señal de que se está vivo. Además, como dije, eres joven y todavía tienes muchas posibilidades... Una vez muerto, no podrás volver atrás y la muerte no hace distinciones de la edad que tengas.

Se incorporó lentamente hasta volver a levantarse y movió su brazo para encajar la articulación, asegurándose de que no estaba suelto y volviese a caer. Escuchó su última pregunta y sonrió con cierta ironía.

-Yo quería vivir, pero decidieron eliminarme cuando su diagnóstico falló y me vaciaron por dentro. Ahora no podré descansar hasta que recupere mis órganos.

Horatio Kuhl

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 18, 2012 9:24 pm

Suspiró hondo, observando con el ceño ligeramente fruncido las reacciones del mayor. Parecía... que la historia que le había contado había hecho mella en él. No sabía en qué sentido, pero seguro que se enteraría a continuación, así que no se preocuparía por ello en exceso. Se sentía... tremendamente aliviado en ese momento. Haber podido contar todo aquello, decir todo eso, ese secreto que nadie más que él sabía... pesaba mucho menos estando compartido. Y su corazón parecía agradecerlo. Era... como si aguantar con ello hubiera sido demasiado para él todos esos años. Pero ahora... se sentía mal por haber inmiscuido a Horatio en todo aquello. Seguramente, ahora estaría pendiente de él y de su voz, o del cuadro de operaciones por si saliera su nombre en el esquema, para evitar que se suicidara al despertarse. Pero... en ese momento nada más que su voz le ataba a la tierra. Así que no creía... que pudiera evitar que se tirara de lo alto del hospital al vacío.

Bajó la mirada, sin embargo, según comenzó a hablar. Lo sabía... un reproche. Cualquier ser humano lo haría, intentar que no se matara. Lo que no esperaba era que un muerto viviente lo hiciera también y con esas palabras. Le... le llegaron al alma. Más cuando se levantó de nuevo y le contó su pasado en esas escasas frases. ¿Entonces... le habían matado en el hospital? Dios, más razón aun para no dejarse liar y que le metieran en la mesa de operaciones... estos eran capaces de operarle, y si no les salía lo que deseaban, matarle él mismo como a Horatio. Pero... ¿si pasara eso.. se convertiría en un zombie? Eso... sería mejor que suicidarse, desde luego. Al menos... podría divertirse sin miedo a asfixiarse.

- Un momento... ¿Me estás diciendo... que te mataron por un error en el diagnóstico y luego te quitaron los órganos o que, por haber errado, decidieron matarte y diseccionarte? Son... dos cosas bien distintas... Pero... lo siento, igualmente...-dijo, curioso, bajando la mirada al decir lo último. Fue... que no pudo evitar preguntar lo siguiente. Aun a sabiendas... de que responder le haría daño al mayor.- Esto... ¿cómo se siente... morir? ¿El estar muerto...?

Se quedó callado, observándole... y casi al momento de preguntar aquello, un remordimiento se incrustó en su pecho. Malo... malo... no debía haber preguntado. Su curiosidad era demasiado grande, siempre le hacía meter la pata. Tenía... que poner un remedio. Se quedó pensando un momento flexionando las rodillas, y abrió mucho los ojos cuando se le ocurrió una idea. Se inclinó hacia delante, mirando al mayor desde abajo, apoyando sendas manos en el suelo a los lados de su cuerpo, sonriendo de oreja a oreja y diciendo:

- Olvídalo... ¿qué tal si esta noche te acompaño a buscar tus órganos? Puede que te sirva de ayuda... y a lo mejor descubrimos algo. Será divertido, ¿no crees?

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Horatio Kuhl el Dom Feb 26, 2012 1:45 pm

Permaneció con la mirada fija en el pequeño, como si esperase algo, aunque ni él sabía lo que esperaba de aquel crío. No sabía si sus palabras habían tenido algún efecto o si el otro se había tomado aquello como una regañina. Por su expresión, parecía ser más bien lo segundo, aunque tampoco le importaba. Ya tenía bastantes problemas él solo, como para acarrear con los de otros. Lo mejor sería cambiar de tema o dejar de hablar de esas cosas... ¿a quién se le ocurría hablar de muerte en un hospital? eso era una clara invitación a la mala suerte. Rió suave ante lo que estaba pensando y escuchó un maullido de impaciencia por parte de Spike, señal de que ya iba siendo hora de que se pusiese en marcha. Tenía que aprovechar al máximo el tiempo, antes de que amaneciese.

Sin embargo, el pequeño soltó otra pregunta e irremediablemente su atención volvió a centrarse en él. La verdad es que no sabía muy bien como fue todo... tan sólo recordaba el haber entrado en el quirófano y luego haber despertado en uno de los cajones donde guardaban a los cadáveres, con la mandíbula desencajada y un agujero en el vientre. -No los sé... supongo que sería lo primero, aunque te sorprendería saber la cantidad de salas y proyectos que tiene este hospital- respondió. Cuando entró en ese lugar solo conocía su habitación y las áreas de recreo, pero ahora que vagaba todas las noches había cotilleado y hasta podía asegurar que su caso era normal en comparación con lo que algunas puertas escondían. Pero, eso no se lo contaría al menor. Tendría que descubrir el secreto por él mismo.

Y de nuevo, otra pregunta, esta vez una difícil de contestar y un tanto escalofriante. Pensó un momento, dispuesto a contestar, pero Spike se removió y amenazó con marcharse si él seguía perdiendo el tiempo de esa manera. En consecuencia, comenzó a discutir con aquel bicho imaginario, hasta que Valia volvió a hablar e interrumpió aquella discusión. Bajó la mirada hacia él, al principio mostrando confusión, pero luego sonriendo y asintiendo con la cabeza. Era una idea bastante buena.

-Sí, no aseguro que encontremos algo, pero siempre es divertido asustar a los enfermeros o guardias que vagan por los pasillos.- respondió riendo ligeramente y extendió el brazo hacia el menor, en gesto de ayudarle a ponerse en pie- aunque si te ahogas, no tienes más que decírmelo y me detendré. -le guiñó un ojo y luego señaló al frente- Vamos por ahí, hay una sala donde está el laboratorio, igual encontramos algo interesante.

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Invitado el Dom Feb 26, 2012 7:58 pm

No esperaba que el mayor le respondiera, la pregunta que le había hecho era demasiado personal. Pero... sí que lo hizo, y él le atendió en consecuencia, escuchándole con atención. Él... estaba allí en busca de un tratamiento efectivo para el tumor en su garganta, que no supusiera el quedarse sin voz o morir. Pero... si le estaba diciendo que metían la pata... ya no sabía si fiarse. Ya estaba demasiado al borde de la muerte, no le gustaría meter un pie en la tumba de forma definitiva, y menos el otro. Puede que estuviera decidido a morir, pero no quería que le mataran. Él moriría cuando él quisiera.

Una sonrisa se pintó en sus labios cuando le dijo que podía acompañarle... y rió para sí, mostrando hasta los dientes en esa sonrisa, olvidándose de esa pregunta existencial que le había hecho hacía apenas un par de minutos y a la cual no obtuvo respuesta. Pero ya le daba igual. ¡Podría ir con él! Hacía mucho que no tenía compañía en sus escapadas nocturnas, y además andaba un poco escaso en amistades en ese lugar, con lo que no podía estar más contento.

- ¡Sííííí...! ¡Por fin podré vengarme de esos pesados que no quieren más que meterme en la habitación...!-dijo, riendo, deseando encontrarse ahora con un guarda para poderle asustar. Ahora sería él quien correría delante del pequeño... ¡todo gracias a Horatio!- ¡Asustar, asustar al personal!-agarró su mano y se puso en pie de un salto. Nadie diría que hace un momento se estaba ahogando por falta de aire... curiosamente por uno de los sustos de Horatio. Pero... minucias. Ya se había olvidado de ello, ahora quería ir de aventuras por el hospital.

Asintió cuando le dijo lo del laboratorio y empezó a brincar delante de él, yendo en la dirección que le indicaba, preguntándose qué vería en ese lugar. Nunca había estado en un laboratorio. Tuvo que parar ese nivel de energía al poco rato, ya que empezaba a notarse cansado... y al final acabó caminando al lado de su nuevo amigo, mirándole desde abajo, curioso. Más que a él... su agujero. Se retrasó un momento, solo para agacharse y... asomarse. Se veía el pasillo... ¡molaba!

- Ji, ji, ji, ji, ji...-empezó a reírse, bajito, tapándose la boca con las manos, trotando para colocarse de nuevo a su altura, mirándole con ese brillo en los ojos... y esa curiosidad. ¿Le cabría la mano por ese hueco?

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Horatio Kuhl el Vie Mar 30, 2012 2:38 pm

La alegría del menor parecía ser contagiosa y no tardó en sentirse más animado. No estaba triste y apagado, pero hacía tiempo que no sentía aquello... una especie de calor en su interior y unas cosquillas en su inexistente estómago. Era la sensación de alegría, una sensación que sólo los vivos podían experimentar... o eso había pensado hasta ese mismo momento. Escuchó a Spike bufar y miró al felino de reojo, el cual estaba muy malhumorado por el rumbo que había tomado la noche.

-Venga Spike, no seas gruñón. igualmente vamos a buscar los órganos- comentó al felino, pero éste ni le dedicó una mirada. Se rascó la nuca y se encogió de hombros, dejando al gato con su enfado. No quería que esa noche se estropease por los caprichos de Spike... esa noche no. Aminoró la marcha al percatarse de que Valia ya no estaba a su lado y miró hacia atrás, luego hacia delante y se lo encontró de nuevo al lado. Dio un pequeño bote, asustado y echó a reír por aquella tontería. Un niño asustando a un zombie ... ¿dónde se había visto eso? Se percató de que el pequeño estaba muy interesado en el agujero de su vientre, así que, sin más, tomó una de sus manos e hizo que la colase por él, adelantándose a sus pensamientos. -Los médicos hicieron un buen trabajo ¿verdad? es un agujero limpio... lástima que sólo les saliese cuando ya estaba fiambre.

Entonces, se detuvo en seco y aprovechó que sujetaba la mano de Valia para detenerle también. Llevó el índice a sus labios, en gesto de silencio y aguzó el oído. Se oían pasos por el pasillo, unos pasos tranquilos, casi rítmicos. Seguramente era un médico haciendo guardia o un guardia haciendo la ronda... Los pasos venían del pasillo de enfrente, si seguían recto se lo encontrarían. Giró y apuró un poco el paso, buscando otro pasillo para darle esquinazo, pero entonces escuchó otros pasos, justamente en ese tramo. Era unos pasos rápidos, inseguros incluso... Demasiado desordenados para ser los de un guardia que conoce esos pasillos de noche y sin apenas luces.

-Parece que tu cuidador te viene a buscar- anunció, sacando esa conclusión. Hizo una mueca, no les daría tiempo a darle esquinazo y por detrás venía el guardia... Pensó durante un rato y luego, cogió al menor en brazos hasta sentarle sobre sus hombros. -Llegó la hora de repartir unos cuantos sustos. Yo corro, tu puedes gritar, gruñir o lo que sea. Con suerte se apartará del pasillo y podremos seguir hasta darles esquinazo a los dos ¿Listo?- preguntó por cortesía, porque empezó a correr tan pronto como terminó de hablar.

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Re: ¡Escapada...! - (Priv: Horatio Kuhl)

Mensaje por Valia el Mar Abr 17, 2012 10:43 am

Spoiler:
Recupero mi tema! OwO Vuelvo a la actividad~ ^^


Miraba con curiosidad ese agujero, sin pensar que a lo mejor esa acción podía molestar al otro. En su inocencia, el joven Valia podía comportarse muchas veces como un niño pequeño, y esa era una de ellas. A veces odiaba esa sensación de ser infantil... pero otras, no se daba ni cuenta. Reía bajito, tan tranquilo, cuando de repente su mano fue tirada por el mayor y gritó. Bueno... lo que podía considerarse un grito por alguien como él.

- ¡¡Iiiih...!!-chilló, y cerró los ojos por reflejo. Los abrió cuando no notaba nada... nada que le tocara la piel, salvo la mano del mayor agarrando la suya. Y se quedó a cuadros al ver... que le había atravesado el agujero con la mano. Sonaba muy mal, pero es que... era eso. Su brazo pasaba de lado a lado del cuerpo del mayor.- Ah... uuh...

No sabía qué hacer, o decir. Giró el brazo un par de veces, siguiéndole, sin atreverse a mover demasiado la extremidad no fuera que le rozara y le hiciera daño. Y abrió y cerró la mano varias veces, sin soltarse del agarre del mayor. Poco a poco, se relajó, y empezó a reír de nuevo, hasta que Horatio se detuvo en seco y le paró. Se asomó por su lado, agarrándole de la mano, aguzando el oído y escuchando esos dos ritmos de pasos, asustándose. Sacó la mano de donde la tenía, y se abrazó por detrás a Horatio, sin saber qué hacer... hasta que le subió a sus hombros.

- ¡Waaah...!-gritó, agachándose un poco, encogiéndose, mirando de un lado a otro, escuchando al mayor... y entrando en pánico.- ¿C... cómo...? Esp... ¡Espera...!-gritó, pero no le sirvió de nada. El mayor echó a correr... y él hizo como el otro le indicó. Se agarró con las piernas a él, y movió los brazos, gritando, al principio por lo asustado que estaba, luego, al ver cómo el "enemigo", corría en dirección contraria del susto... empezó a reír, y comenzó a disfrutar de esa sensación.

Sin embargo, no duró mucho. Empezó a sentir de nuevo la asfixia, por haber intentado gritar más alto de lo que era capaz, así que dejó de hacerlo. Solo movió los brazos y puso caras raras, dejando que Horatio gritara y guiara, esperando a que se detuviera en algún lado. Sonreía.. se sentía seguro con él. Sabía que a su lado, nadie le haría daño.

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